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Estamos de vuelta. Atrás ha quedado Cantabria, impresionante, verde, merecedora de muchas más visitas. El haber viajado fuera de temporada nos ha servido para escapar del mogollón, porque es cierto que los Picos de Europa se están convirtiendo en una especie de parque de atracciones masificado hasta el agobio. Es lo que tiene cogerse las vacaciones cuando los demás curran, que te lo puedes tomar con calma, no haces colas para colgarte de un teleférico -el de Fuente De, por supuesto-, te sacan las cañas fresquitas y encuentras hueco en las terrazas… Hasta el cocido lebaniego sabe mejor, sin prisas, sin esperas, una maravilla. De Cantabria nos traemos muchas cosas buenas: los ojos llenos de verde, los pulmones llenos de aire y el paladar repleto de sabores increíbles; los garbanzos pequeñitos del cocido; el hojaldre de las corbatas de Unquera; el sabor firme del queso de oveja… El destino es completamente recomendable, eso sí, insisto en que vayáis fuera de temporada, porque el agobio de domingueros equipados en Decathlon puede resultar insoportable. Perfecto en el ránking de cámpings La Viorna, en Potes, lugar perfecto para cualquier caravanauta. No coloco enlaces a páginas sobre Picos porque hay miles. Esta semana se reunirá el jurado del premio Hai Roupa Tendida 2006 y para los primeros días de la próxima tendremos ganador. Siento no haber actualizado el blog durante tantos días, pero reconozco que me ha sentado estupendamente esta desconexión. Vale, lo admito, una desconexión a medias, porque con la PDA he elaborado una completa crónica, sobre el terreno, de lo que dio de sí el viaje a Los Picos de Europa, información que es posible que comparta, al igual que las fotos. Un saludo y encantado de estar en casa otra vez.
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